miércoles, 8 de junio de 2016

Miércoles de la Semana 10 del Tiempo Ordinario

PROTEGEME, DIOS MIO, PUES ERES MI REFUGIO
¿Somos nosotros capaces de postrarnos ante tantas maravillas que Dios actúa cada día? ¿O acaso un corazón endurecido dirá: cuáles Maravillas?

La Presencia de Dios
Hago una pausa, con la conciencia que Dios está aquí.
Pienso como todo lo que me rodea, tanto el aire que respiro, como todo mi cuerpo, vibra y canta con su Presencia.

La Libertad
Pido la gracia de creer en lo que podría llegar a ser y hacer, si solo le permitiera a Dios continuar su obra en mí­.
Dejar que Él, quien me creó y me ama, continúe creándome, guiándome y dándome forma.

La Conciencia
El saber que Dios me ama sin condiciones,
me permite ser honesto/a conmigo mismo/a.
¿Cómo ha sido mi último día? ¿Cómo me siento ahora?
Comparto mis sentimientos abiertamente con el Señor.
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Oremos: Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las suplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz. Por Jesucristo Nuestro Señor.

<< Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad de tu doctrina >>

✝Del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe, será grande en el reino de los cielos." Palabra de Dios / Gloria a Ti Señor Jesús.
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La Conversación
¿Qué sucede en mí, mientras rezo? ¿Siento consuelo, preocupación, indiferencia? Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado, y comparto estos sentimientos con Él.

“Para mí, Señor, has preparado la mesa y has llenado mi copa hasta los bordes”

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
¡Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro, más te busco todavía. De ti jamás se puede decir: ¡basta! El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar, porque siempre está hambrienta de ti, Trinidad eterna; siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz. Como el ciervo suspira por el agua viva de las fuentes, así mi alma ansía salir de la prisión tenebrosa del cuerpo, para verte de verdad...

¿Podrás darme algo más que darte a ti mismo? Tú eres el fuego que siempre arde, sin consumirse jamás. Tú eres el fuego que consume en sí todo amor propio del alma; tú eres la luz por encima de toda luz...
Tú eres el vestido que cubre toda desnudez, el alimento que alegra con su dulzura a todos los que tienen hambre. ¡Pues tú eres dulce, sin nada de amargor!
¡Revísteme, Trinidad eterna, revísteme de ti misma para que pase esta vida mortal en la verdadera obediencia y en la luz de la fe santísima, con la que tú has embriagado a mi alma!

Sagrado Corazón de Jesús, En ti Confió
Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.
Bendito San José, Aumenta nuestra Fe.


*Favor de tener presente en tus oraciones al creador de estos recursos. Dios te bendiga y María te Acompañe.

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